Almacenamiento de energía abre una nueva oportunidad para la industria en México
El nuevo marco regulatorio funge como impulso para que la industria incorpore sistemas de almacenamiento, reduzca costos y fortalezca su seguridad energética, mientras Intersolar México 2026 reúne las soluciones que marcarán el futuro del sector
México comienza una nueva etapa en el desarrollo del almacenamiento de energía. La publicación, el pasado 16 de abril de 2026, de las disposiciones administrativas para integrar los Sistemas de Almacenamiento de Energía Eléctrica (SAEE) al Sistema Eléctrico Nacional abrió oportunidades para consumidores industriales, generadores renovables, desarrolladores e inversionistas.
Para la Dra. Yolanda Villegas, vocera de Intersolar México y presidenta de la Asociación Mexicana de Almacenamiento, Electrificación y Movilidad (AMAEM), el cambio es relevante porque durante años esta tecnología se desarrolló en un entorno de incertidumbre. Ahora existe un piso regulatorio que contempla cinco modalidades de almacenamiento, dependiendo de la forma en que los sistemas interactúan con los usuarios y la red eléctrica.
Una de las modalidades con mayor potencial inmediato para la industria es la asociada a un centro de carga, ya que permite gestionar la demanda, respaldar procesos y mejorar la continuidad de las operaciones, aunque la energía almacenada bajo este esquema no puede venderse ni inyectarse a la red. También existen alternativas asociadas al autoconsumo, centrales eléctricas, sistemas no asociados y proyectos vinculados con transmisión y distribución.
“Todo lo que esté asociado a un centro de carga, ya sea un hospital, un centro logístico, un comercio, un hotel, una planta, todo eso se va a ver beneficiado en primera instancia”, destacó Villegas.
Competitividad y continuidad para las plantas
Para una operación manufacturera, el almacenamiento puede convertirse en una herramienta para enfrentar uno de los factores más sensibles de la producción: la disponibilidad de energía.
“La primera, una continuidad operativa; esos apagones que ves, esas variaciones en el tema de carga, esa falta de potencia, tú la puedes gestionar de manera súper eficiente con las baterías”, explicó la especialista.
A ello se suma la posibilidad de disminuir costos eléctricos, administrar los picos de demanda y utilizar software para analizar el comportamiento energético de las instalaciones. Para las empresas, esto puede traducirse en mayor control de la producción, eficiencia y seguridad energética.
El beneficio adquiere mayor dimensión cuando una interrupción eléctrica significa detener una línea. “Ya no estamos hablando de ganar dinero y de los ahorros que además también te puede dar, pero de no perder producción, de no perder horas, de no perder minutos, porque minutos también pueden ser factores millonarios en una fábrica de producción”, señaló Villegas.
Aún existen pendientes
Aunque México ya cuenta con una base regulatoria, el siguiente desafío será crear las condiciones para desplegar proyectos a mayor escala. Entre los pendientes se encuentran la consolidación de metodologías, procedimientos de interconexión, mecanismos de liquidación y procesos competitivos para los contratos correspondientes. También deberán considerarse la capacidad disponible de la red, tiempos y costos de estudios, infraestructura de conexión, degradación de las baterías y seguridad.
“Todavía falta revisar y hay incertidumbre en temas de ingresos por servicios, todavía falta mucho por desarrollar”, reconoció.
Pese a ello, Villegas considera que las disposiciones representan un avance para México y destacó la apertura de las autoridades para trabajar con la industria en aspectos como normas y criterios de seguridad, así como en una siguiente etapa de la regulación.
El almacenamiento también podría convertirse en un elemento para fortalecer la atracción de inversiones, particularmente ante las necesidades energéticas derivadas del nearshoring. La especialista advirtió que la disponibilidad de electricidad, agua y otros servicios básicos continúa siendo determinante para concretar nuevos proyectos, mientras todavía existe infraestructura de transmisión y distribución por desarrollar.
Una nueva cadena de proveeduría
El crecimiento de esta tecnología también abre oportunidades para desarrollar proveedores mexicanos. Los proyectos requerirán estudios regulatorios y eléctricos, ingeniería, dimensionamiento, integración de baterías, inversores, transformadores, sistemas BMS y SCADA, plataformas de optimización, construcción, pruebas, mantenimiento, monitoreo, analítica y soluciones de prevención y control de incendios.
“La gran premisa de esto es cómo construir cadenas productivas mexicanas en torno al almacenamiento, a las baterías, pero por supuesto a todos los servicios conexos”, enfatizó Villegas.
Para aprovechar esta oportunidad, las compañías deberán comenzar por definir qué problema pretenden resolver: reducir costos, proteger cargas críticas, aprovechar excedentes solares, evitar ampliaciones de demanda o contar con respaldo. Posteriormente deberán analizar su curva de consumo, demanda máxima, tarifa, interrupciones, cargas críticas, capacidad de conexión y crecimiento esperado.
La especialista insistió en que instalar baterías no debe verse como una decisión aislada. Cada proyecto necesita planeación, análisis de consumos, revisión del sitio, protocolos de seguridad y personal capacitado.
“Sí, pero con los técnicos adecuados, con la mano de obra adecuada y con la planeación adecuada; tampoco creamos que nada más llegan y ‘ten, aquí están las baterías’ y te van a servir, no necesariamente funciona así, hay que hacerlo con planeación estratégica”, concluyó.
Con las primeras reglas sobre la mesa, el reto para México pasa ahora de reconocer el potencial del almacenamiento a convertirlo en proyectos. Su desarrollo podría ser clave para integrar más generación renovable, fortalecer la confiabilidad energética y, sobre todo, ofrecer a la industria una nueva herramienta para producir con mayor eficiencia, continuidad y competitividad.
Intersolar México abordará los retos de la transición energética
Precisamente en un momento en el que el almacenamiento comienza a adquirir mayor relevancia dentro de la estrategia energética del país, Intersolar México 2026 reunirá del 1 al 3 de septiembre en Centro Citibanamex, Ciudad de México, a especialistas, empresas y representantes del sector para analizar el futuro de la energía fotovoltaica, el almacenamiento y la energía solar térmica.
El encuentro contempla alrededor de 16 sesiones y la participación de más de 30 líderes de la industria, incluyendo representantes de gobierno, academia, organismos de cooperación internacional y empresas privadas. Además, por primera vez las sesiones contarán con traducción simultánea español-inglés e inglés-español.
“Tenemos una agenda totalmente conectada con las necesidades de la industria”, destacó Yolanda Villegas. Entre los temas que formarán parte del programa se encuentran autoconsumo eléctrico, generación distribuida, nearshoring, centrales termosolares y almacenamiento, además de espacios de networking que permitirán vincular a los diferentes actores del ecosistema energético.
La edición 2026 espera recibir, de manera combinada, alrededor de 10 mil visitantes y más de 300 expositores, convirtiéndose en un punto de encuentro para conocer tecnologías y soluciones relacionadas con energía fotovoltaica, producción, energía solar térmica y sistemas de almacenamiento.
De esta manera, Intersolar México no solo servirá como escaparate tecnológico, sino también como un espacio para discutir cómo convertir el nuevo marco regulatorio del almacenamiento en proyectos concretos, desarrollar proveedores especializados y acercar a las empresas mexicanas las soluciones que necesitarán para fortalecer su competitividad energética.