Ternium invierte y se enfoca lo regional
Con su inversión, la empresa acerera busca dejar a un lado la importación
Con una inversión total que alcanzará los 8 mil millones de dólares, la acerera apuesta por cerrar el ciclo completo de producción dentro del país. El objetivo es contundente: dejar de importar acero —principalmente desde Brasil— y producirlo localmente.
En palabras de su director general, Máximo Vedoya, la intención es clara: “Que todo este complejo no tenga que importar el acero… sino que lo pueda producir acá en México”.
Este movimiento refleja una tendencia más amplia que comienza a tomar forma en el sector industrial. Ya no se trata únicamente de atraer inversión extranjera o aumentar exportaciones, sino de fortalecer el contenido nacional de lo que se produce. Es un cambio de enfoque que responde tanto a factores globales —como la reconfiguración de las cadenas de suministro— como a una estrategia interna de política económica.
Se estima que la nueva acería, cuya operación está prevista para finales de 2026, permitirá producir acero crudo en territorio nacional, completando así un proceso que hasta ahora dependía de plantas en el extranjero. Este paso no solo incrementa la eficiencia logística, sino que también reduce la vulnerabilidad ante interrupciones externas y volatilidad en mercados internacionales.
El respaldo gubernamental ha sido un elemento clave en esta transición. Desde la Secretaría de Economía se ha señalado que el objetivo es claro: “reducir las importaciones… y respaldar la industria que está en México”. Esta postura se alinea con iniciativas como el Plan México, que busca consolidar cadenas productivas internas y aumentar el valor agregado nacional.
Sin embargo, el impacto de esta inversión va más allá de la política industrial. Pasar de ser un centro de ensamblaje a convertirse en un productor integral implica no solo inversión en infraestructura, sino también en tecnología, talento y sostenibilidad.
En este último punto, el proyecto también marca una pauta relevante. La nueva planta estará orientada a la producción de acero automotriz de alta calidad con menores emisiones de CO₂ por tonelada, lo que introduce una variable cada vez más determinante en la industria: la descarbonización. Competir ya no es solo cuestión de costos, sino de cumplir con estándares ambientales cada vez más estrictos.
Con esto se destaca que, en el nuevo mapa industrial, no solo importa cuánto se produce, sino dónde y cómo se produce. Y en esa redefinición, proyectos como el de Pesquería podrían marcar el rumbo de los próximos años.