“México va a ser uno de los HUBS más importantes para manufactura de vehículos eléctricos en todo el mundo”, aseguró el directivo, durante un encuentro con empresarios y representantes de la industria automotriz.
La visión de la armadora no parte únicamente de optimismo. Parte de una realidad que la compañía asegura vivir todos los días desde su operación en Pesquería, Nuevo León: talento, capacidad manufacturera, integración regional y una calidad que, afirmó Algrávez, pocas regiones pueden ofrecer.
“No tengo una bola de cristal, pero México será el HUB del mundo. Y que tiemble China, porque China no tiene la calidad que tiene México, quien podrá estar desarrollando mucha innovación”, recalcó el directivo de la empresa automotriz.

El directivo de KIA puntualizó que el país compite con altos estándares de calidad y experiencia industrial avanzada.
“Para poder entrar a Europa o Estados Unidos se requieren de altos estándares de calidad y de seguridad, y México ya ofrece vehículos con alta calidad. Nuestros autos K 3 por ejemplo, son fabricados en México y exportados a estos países”, declaró Algrávez.
El directivo añadió que el país ya cuenta con mano de obra especializada, proveedores integrados, capacidad exportadora y cercanía estratégica con Norteamérica, además de la experiencia en manufactura avanzada.
“La calidad que yo me encontré en México no la encontré en otro lugar. Lo hecho en México está bien hecho”, dijo el directivo de KIA, armadora que tiene clara su apuesta. Y esa apuesta se llama México.
La planta de Pesquería: corazón de la operación
La operación de KIA en Nuevo León se ha convertido en una pieza clave dentro de la estrategia global del corporativo coreano.
La planta de Pesquería no solo abastece al mercado nacional; exporta vehículos a mercados tan diversos como Canadá, Australia, Emiratos Árabes Unidos y América Latina.
“Es una planta operada por mexicanos, donde inclusive las decisiones se toman desde México para todo Norteamérica”, comentó Algrávez.
El complejo destaca por sus altos niveles de automatización, particularmente en soldadura, donde más de 350 robots realizan procesos de precisión. La línea puede producir hasta 60 modelos dentro del mismo proceso y alcanzar ritmos de 63 unidades por hora en pintura automatizada.

























