México fortalece su infraestructura industrial con nuevos parques y espacios productivos más flexibles, diseñados para responder a las necesidades tecnológicas y operativas de las empresas manufactureras y logísticas

EN BREVE/
< El país cuenta con otros 82 complejos en construcción, mientras que la evolución de la manufactura impulsa la necesidad de desarrollar espacios industriales más flexibles, eficientes y preparados para futuras expansiones. >
De acuerdo con cifras de la Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados (AMPIP), al cierre de septiembre de 2026, México contaba con 491 parques industriales en operación y otros 82 en construcción, mientras que los desarrollos existentes concentraban aproximadamente 90 millones de metros cuadrados de edificios industriales.

Lo anterior demuestra la expansión de la infraestructura destinada a la actividad productiva y la importancia de contar con instalaciones capaces de responder a los requerimientos de empresas nacionales e internacionales.

Sin embargo, el crecimiento de los parques industriales también plantea nuevos desafíos. Más allá de disponer de terrenos, naves y servicios, las empresas requieren espacios que permitan incorporar nuevas líneas de producción, reorganizar maquinaria, incrementar su capacidad instalada y adoptar tecnologías sin comprometer la continuidad de sus operaciones.

Evolución


La transformación de los procesos manufactureros exige que las instalaciones industriales evolucionen junto con las necesidades de sus ocupantes.

La transformación de los procesos manufactureros exige que las instalaciones industriales evolucionen junto con las necesidades de sus ocupantes.
» La transformación de los procesos manufactureros exige que las instalaciones industriales evolucionen junto con las necesidades de sus ocupantes.
La expansión de los parques industriales en México representa una oportunidad para incorporar criterios de eficiencia, adaptabilidad y planeación a largo plazo desde las primeras etapas de desarrollo.

Para los desarrolladores, esto implica considerar no solamente las necesidades iniciales de las empresas que ocuparán los inmuebles, sino también las posibles transformaciones de sus procesos manufactureros.

De esta manera, aspectos como la distribución de espacios, la infraestructura eléctrica, la iluminación y la facilidad para realizar adecuaciones pueden contribuir a mejorar la funcionalidad de las instalaciones.

Una ampliación de producción, por ejemplo, puede requerir modificaciones en la distribución de maquinaria, estaciones de ensamble, áreas de almacenamiento, instalaciones eléctricas y sistemas de iluminación.

Por ello, la flexibilidad se ha convertido en un elemento relevante desde la etapa de diseño y construcción de los espacios industriales, ya que permite anticipar futuras adecuaciones y facilitar la adaptación de las instalaciones.

En este contexto, Grupo Construlita destaca la importancia de incorporar soluciones de iluminación que puedan ajustarse a los cambios en los procesos productivos.

Sergio Pérez, líder de la Academia de Diseño de Iluminación de Grupo Construlita, explicó que incluso pequeñas modificaciones pueden transformar las condiciones de trabajo dentro de una planta.

“En una planta industrial, una modificación que parece pequeña puede cambiar las condiciones de iluminación de toda una zona. Una nueva máquina, por ejemplo, puede generar sombras sobre una estación de trabajo”, señaló.