Ubicada en el Bajío, la instalación incorpora una capacidad productiva de 66,500 toneladas anuales y opera con tres líneas destinadas a marcas como Sabritas, Doritos, Cheetos y Rufles. La planta integra soluciones orientadas a la eficiencia hídrica y energética entre ellas sistemas de recirculación de agua, captación pluvial, paneles solares e iluminación LED, lo que contribuye a optimizar el uso de recursos y disminuir el impacto ambiental.
Además de su capacidad industrial, el proyecto impulsa la cadena de valor agrícola nacional. La compañía colabora con más de 40,000 productores mexicanos, adquiere el 20% de la producción nacional de papa y utiliza insumos como maíz, trigo, plátano y cacao cultivados en el país. En particular, destaca el uso de maíz blanco 100% de origen nacional en sus productos.

Durante la inauguración de la planta en Celaya, directivos de PepsiCo destacaron la relevancia estratégica de esta inversión para sus operaciones en la región. Athina Kanioura, CEO de Latin America Foods y Global Chief Strategy & Transformation Officer, afirmó que estas instalaciones representan el inicio de una nueva etapa para la compañía en América Latina.
En el mismo acto, Isaías Martínez, presidente y director general de PepsiCo Alimentos México, subrayó la confianza de la empresa para continuar invirtiendo en el país, al que identificó como su segundo mercado más importante a nivel global.
Asimismo, señaló que este proyecto se ubica en una de las regiones clave para el desarrollo del bienestar en México y reiteró el compromiso de la compañía con el Plan México, alineando sus inversiones con las prioridades de crecimiento y desarrollo nacional.


























